ELIJO ESCRIBIR: De canguros y hombres.

6/07/2017

Hace unas semanas uno de esos vídeos publicados en internet consiguió llegar a cientos, miles, millones de personas en todo el mundo. La secuencia era la que sigue: un hombre grababa desde un vehículo un espacio abierto, se veía una llanura amarronada con árboles desperdigados aquí y allá. Se oían unas voces: alguien gritaba desde muy cerca de la cámara y acto seguido otro hombre, joven, fornido y ataviado con ropa de campo, saltaba del vehículo en marcha y corría campo a través hacia un bulto en movimiento.

A medida que la imagen se iba haciendo nítida uno se percataba de que aquel bulto no era otra cosa más que un canguro alto y fuerte agarrando a un gran perro que portaba un arnés. El hombre joven corría hacia ambos y trataba de lograr que el canguro liberara al perro. Lo conseguía: el perro se separaba y antes de irse el hombre le daba al marsupial un puñetazo en la cabeza.

Ése era el vídeo.

 

A raíz de su publicación se generaron todo tipo de comentarios, dogmas de fé, teorías de la conspiración, creo yo que hasta refranes y alguna copla.

Ocurrió que todo el que lo vio tenía algo que opinar: eso es maltrato animal, es que el canguro estaba intentando asesinar al perro, los animales solo estaban jugando…etc.

Esa oleada de veredictos me hizo recordar algo: ¿no os parece que últimamente cualquiera es experto en el tema de moda ese día? Me da la sensación de que vivimos en un mundo que ha perdido la vergüenza de mostrar respeto por el profesional de su materia.

 

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Algunos médicos me cuentan (compungidos algunos, hartos otros y unos pocos sorprendidos todavía), la de veces que tienen que hacer frente en sus consultas al diagnóstico del doctor Google. Otro ejemplo clásico de estos tiempos es cuando uno se presenta en el taller del mecánico con el coche haciendo un ruido y se sabe tan capaz que podría poner las manos en el capó del vehículo y vaticinar dónde está la avería.

El caso es que al final, por mucho autodiagnóstico, uno sigue yendo al médico y al mecánico.

 

Es maravillo que podamos elegir un profesional para solventar un problema, me parece un lujo poder pedir más opiniones incluso. Pero creo que debemos ser conscientes de que hay personas que llevan media vida trabajando, aprendiendo y mejorando en sus ámbitos laborales para dar las respuestas verdaderas (o al menos las más acertadas) para cada dilema. No digo que no debamos expresar nuestra opinión, digo que deberíamos mostrar más respeto hacia los profesionales.

Solo un zoólogo (que habrá estudiado más de diez años y habrá leído millones de páginas solo para que le pongan esa etiqueta) podrá responder qué hacía el canguro con el perro. Los demás podemos observar, dar nuestra opinión, pero no afirmar tajantemente lo que creemos que ocurre.

 

Queridos lectores, pronto más.

María Jeunet.

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